Mi primer viaje a China. Shanghai
Después de Una Larga Peripecia, llegué al aeropuerto de Shanghai Pudong. Se supone que un compañero de trabajo español debía estar esperándome en el aeropuerto para llevarme al hotel en la ciudad así que trás recoger mi maleta (había llegado sana y salva 14000Km y una conexión en Frankfurt, y British Airways te la pierde viajando a Londrés…) y salir a la sala de espera intento encontrarle.
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Trás salir del avión lo primero que te impacta es el olor de Shanghai. Es un olor penetrate y dulzón, entre té e incienso, mezclado con humedad caliente.
La gente empieza a emparejarse con aquellos que vienen a recogerlos y yo no encuentro a mi pareja. La sala empieza a quedarse vacia poco a poco. Yo voy esquivando a los taxistas furtivos que te acosan nada mas salir del area de recogida de equipaje y buscando a mi compañero de trabajo.
Al final solo quedamos un chino y yo. El chino me mira fijamente y yo me empiezo a poner nervioso. Trás unos instantes tensos miro que lleva un cartel con MI NOMBRE!!!. En fin, voy a hablar con él y en seguida me dice que no sabía si yo era quién era y que creía que era español por mi aspecto, pero que no estaba seguro, etc, etc… todo en un inglés perfecto, mejor que el mio.
En fin, ya estoy en China, y voy directo al hotel a descansar….
LLegué a Shanghai en verano y en esa época del año Shanghai parece una olla a presión. Hace mucho calor y la humedad es del 90 por ciento. Ese año, el 2003, fue un año especialmente caliente y cuando no estás acostumbrado, es a veces difícil respirar.
En el viaje hacia el hotel hablé con mi compañero de trabajo chino de cosas referentes a China y Shanghai. En aquella época estaba muy reciente el SARS y la verdad es que yo estaba un poco preocupado. El me tranquilizó;
- No te preocupes, en Shanghai solo han muerto dos personas.
- Vale, ahora estoy más tranquilo, pensé.
Teniendo en cuenta que hay diez y seis millones de almas en Shanghai la verdad es que era un porcentaje muy bajo, pero bueno, han muerto dos personas…
En el viaje en taxi desde el aeropuerto empezé a darme cuenta de la magnitud y la grandeza de China. Desde el aeropuerto a la ciudad hay alrededor de 80 Km, no lo se exactamente, y todo el camino de la autopista estaba flaqueado por industrias y casas bajas, sin parar hasta que llegamos a la ciudad, increible. Y cuando llegué a la ciudad…
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LLegué a la ciudad de día, y no es la mejor hora del día para tener el primer contacto con Shanghai, aunque aún asi quita la respiración. La noche, con todos los rascacielos y las casas iluminadas es realmente impresionante. Es como estar en la película Blade Runner. Es como una película de manga.
Se mezcla la arquitectura de los rascacielos con los edificios de vivienda tipo colmena de abejas, que en España clasificariamos de rascacielos, y con las casas bajas de madera de dos pisos, unifamiliares y con el comercio de lo que sea en la planta baja.
Absoluta modernidad mezclada con aromas de la antigua "Paris de oriente" y del Shanghai antiguo de calles angostas y sucidas, en las que disfrutar del aroma a hogar pobre mezclado con humedad caliente que exhalan las casas bajas. Un aroma inolvidable.



