Alexandros

June 2, 2006

Acabado el segundo viaje de maese Keiso a la China, según muchos cuna de la Humanidad, viose embarcado en un nuevo viaje, esta vez a una cuna de civilización más modesta, la occidental. Y viose maese Keiso en la Atenas de Grecia, país cuna de Platón, Aristóleles e innumerables vividores más, que de listos e inteligentes que eran no trabajaron en su dilatada vida.

Y en eso que maese Keiso se veía solo y pasaba su ocio vespertino visitando innumerables maravillas del Mundo Antiguo,  que se veía desbordado por la sabiduría de sus antaño visitantes. Visito maese Keiso el metro de Atenás y en el vio grandes maravillas del Mundo Antiguo y quedose sorprendido de que a tan temprana edad de la Historia, estas asombrosas gentes ya fuesen capaces de acometer semejantes obras de ingeniería.

Visito también maese Keiso la Akropolis y  quedose igualmente sorprendido aunque no tanto como cuando visito el metro, pues aunque uno se imagina el trabajo inmenso de subir toda esa piedra a la cima de una montaña, no estaba esta en tan buenas condiciones de conservación como el metro. 

 Y en esto que maese Keiso en su deambular errante dio con sus huesos en el Templo de Zeus Olímpico, y en este desgraciado lugar tuvo la mala fortuna de conocer a Alexandros. Hombre de rasgos oscosm  Alexandros se acerco a maese Keiso diciendo, "What time is it, please?" Maese Keiso de normal persona ingenua no podía alcanzar la tremenda maldad y perversión que en estas palabras se albergaba.

 Y siendo maese Keiso educado espeto, "Twelve o’clock", a lo que Alexandros, respondío, ya en un castellano pobre, "Español?, yo he vivido en Madrid quince años, en el barrio de Salamanca, amo España, El Escorial, Cibeles, Ah!. Por favor, ven a mi tienda (shop) y mientras tomamos un café y hablamos de Madrid".

 Maese Keiso, que de normal no habría aceptado tal invitación por los evidentes tintes siniestros que manifestaba, no obstante aceptó, pues ya era  bastante el tiempo que no hablaba el idioma de Cervantes, y ganas tenía de charlar de la ciudad que viole nacer. Asi, afable, Alexandros tendió la trampa en la que debía caer el pobre maese Keiso. Andamos largo trecho sin que se divisase final a esta odisea, en la cual Alexandros daba larga charla a maese Keiso, y este ingenuo, llegó a pensar que había encontrado en el villano un amigo agradable.

 Mas llegó al final el camino que por valles de penumbra se conducia y vio maese Keiso extraños adornos en la tienda del infame Alexandros, ágape de neones que dibujaban curvas insinuantes. Invito el sin alma Alexandros a entrar en su madrigera al ingenuo maese Keiso, y este, por no negar, afirmó.

 Entró maese Keiso en la tienda de Alexandros, y diose de bruces con la realidad indecorosa. Tienda de cafés convertida en lupanar. Y díjose maese Keiso que desde ese mismo momento, mas no afirmara y siempre negaría. Viose maese Keiso entrando en una caverna sin fondo, sin salida. Y presento Alexandros a  sus concubinas,  harén de nacionalidades sin nación. Y dio Alexandros de beber a maese Keiso cerveza.

 Y una concubina de rasgos marchitos se acerco a maese Keiso, y sirviole cerveza y conversción,

 - ¿De donde eres?

 - No.

 - ¿Como?

 - No.

 - ¿Te gusta Atenas?

 - No.

 - ¿Como?

 - No, dijo, fiel a  su promesa.

 Y fue que maese Keiso decidio escapar de esa trampa como pudiera, y fue que para ello pidio la cuenta. Y fue que para su sorpresa, tal cerveza servida debía haber sido abastecida del mismísimo cuerno de Wotam, en el mismísimo Varhala, por el valor que tal mercancía obstentaba.

 Y fue que maese Keiso, soltando una carcajada nerviosa, se disculpó  pues no solía llevar tanto dinero encina, mas le sorprendía que tal cerveza que en su recipiente llevaba escrito el nombre "Heineken" (un dios vikingo de seguro) pudiera tener precio tan elevado. En su bolsillo busco la calderilla que encontró y depositó en la barra de ese obscuro lupanar.

 Habiendo maldecido Alexandros a maese Keiso por haber desperdiciado tal obsequio en ser tan poco sociable, acompaño a maese Keiso a la puerta y espetole,

 - A la mierda, anormal.

 

Moralejas:

para informáticos:

Si estas debugeando en el hilo de ejecución principal, no pongas el punto de ruptura en el un hilo secundario.

para seres ingenuos:

No te fies de los hombres que te pidan la hora por la calle. Si además se llama Alexandros, corre sin mirar atrás. 

para todos:

 No compreis cerveza en Atenas, es muy cara.





haiku del día

"Oscureciendo,

la montaña arrebata

su rojo al arce." 

Buson. 





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