El amigo que te acompañará siempre

October 20, 2006

 

Bueno, me voy a poner algo escatológico, asi que espero que no os importe leer guarreridas. Hace poco he tenido cierta experiencia que me ha recordado otras de igual calado.

Los que hemos estado en China sabemos que debemos pasar por una terrible experiencia, y es que no se puede esquivar de ninguna manera.

El primer día que llegas a China, tan eufórico de tanta cosa nueva que no habias visto antes, quieres saberlo todo, … probarlo todo.

Y eso pasa, que lo pruebas todo y todo va a parar a un estómago que no sabe lo que le espera. Y el estómago hace su trabajo lo mejor que puede, y le pasa la pelota a las tripas, y ellas a ….

Y resulta que  la mañana del segundo día no necesitas despertador. Varias olas de calor recorren tu cuerpo de pies a cabeza, sientes como si estuvieras en la cama de un faquir, y por último, cuando estas despierto y consciente de la situación, tus tripas piden ayuda desesperadamente, se retuerzen, se mueven, eres consciente de cada uno de los recobecos de tu interior, y por último, llega el… GRAN RETORCIJÓN.

En ese momento crucial de tu vida, debes salir disparado al retrete más cercano, y aún así, aunque esté a dos metros, hay altisimas probabilidades de no llegar. Es el momento. Hay grandes hombres que no han querido tomar la pastilla de fortasec que a todos nos acompaña, como en la Segunda Guerra Mundial los alemanes llevaban su pastilla de cianuro, han ido en esta precaria situación a visitar la Gran Muralla en una excursión de fin de semana. Estos son hombres duros curtidos en grandes batallas, no todos podemos llevar al GRAN RETORCIJON de excursión. A partir de ese momento solo puedes rezar para que EL GRAN RETORCIJON, ocurra a distancia bluetooth de un W.C. 

Después de estar tiempo en China, ya no sucede tan a menudo, pero por el contrario, no se puede bajar la guardia, por que el GRAN RETORCIJON cambia a PEDO TRAIDOR. No obstante, el GRAN RETORCIJON hace visitas de vez en cuando.

EL PEDO TRAIDOR.

 

Es algo de lo que todos nos avergonzamos. Es ese momento de nuestra vida en que confiados en nuestras habilidades, decidimos aliviar la presión atmosférica en nuestro interior, sin tener en cuenta donde estamos ni lo que comemos. En ese trascendental momento, nos damos cuenta de que el esfuerzo ha servido para algo mas que para evacuar aire, de hecho no es aire lo que ha salido de nuestro cuerpo.

Todos los que conozco, han pasado este horrible trance en esta entrañable tierra. Algunos, tuvimos que lavar nuestros calzoncillos en el baño de la oficina, otros dejamos un recordatorio en la tapiceria del Audi A4 de nuestro jefe chino. Otros, mas vergonzosos, salieron corriendo a la habitación del hotel sin despedirse, sin mirar atrás.

Ni que decir tiene que yo en China, ya no me tiro pedos.





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