Homenaje a Antonio Gamoneda
Propongo mi cabeza atormentada… Propongo mi cabeza atormentada por la sed y la tumba. Yo quería despedir un sonido de alegría; quizá sueno a materia desollada. Me justifico en el dolor. No hay nada; yo no encuentro en mis huesos cobardía. En mi canto se invierte la agonía; es un caso de luz incorporada. Propongo mi cabeza por si hubiera necesidad de soportar un rayo. No hablo por mí solo. Digo, juro que la belleza es necesaria. Muera lo que deba morir; lo que me callo. No toques, Dios, mi corazón impuro. Antonio Gamoneda.

