Engañado como un chino
Estoy en Madrid, enseñando a mi esposa la capital del Imperio.
En esta peregrinación hemos dado con nuestros huesos en El Palacio Real. Entre foto y foto he visto a un barquillero e, inocente de mi, quise que mi mujer probase este producto tan castizo.
Tras pedir seis barquillos, el barquillero pide a mi madre que pruebe suerte y trás terminar le dice que el Palacio Real antes le pertenecía a él pero lo perdió por mala suerte. Ja, ja, ja,que gracioso él.
Terminada la chachara, a pagar.¡¡¡¡¡ 12 Euros por seis barquillos!!!!! Y encima le dice a mi mujer que las japonesas son muy bonitas, a poco mas le escupe en la cara.
Mi madre, con su castizo humor, le dice que al precio que vende los barquillos pronto podrá volver a comprar el Palacio Real.
En fin, no voy a volver a quejarme de que los chinos engañan a los extranjeros. Tengo a este entrañable barquillero egpañol en mi corazón para siempre jamás.

